martes, 22 de abril de 2014

Capítulo especial: "Count On Me".

CAPÍTULO BASADO EN ESTA CANCIÓN, ESCUCHADLA MIENTRAS LEÉIS: https://www.youtube.com/watch?v=yJYXItns2ik.
IMPORTANTE: ESTE CAPÍTULO NO ES EL SIGUIENTE AL 100 CRONOLÓGICAMENTE HABLANDO. ES DE CUANDO LIAM Y LAURA AÚN ERAN SOLAMENTE AMIGOS, JUSTO ENTRE EL CAPÍTULO 17 Y EL 18.
DISFRUTAD.
Hoy es de esos días en los que se me junta todo. En los que no tengo ganas de nada, ni siquiera de verme con los chicos. Ni de comer. Ni de hablar. No quiero hacer otra cosa que no sea llorar y dejarme la garganta en gritar de dolor.
Mi madre me ha llamado pocos minutos después de que Leyre y yo llegásemos de comer. Desde un principio la he notado triste y no he dudado en preguntarle lo que le pasaba.
Su respuesta ha destrozado mi mundo.
La leucemia que le diagnosticaron hace tiempo a mi abuelo ha avanzado demasiado rápido y le dan poco más de un año de vida.
Se podría decir que mi abuelo es la persona más importante de mi vida. Un hombre fuerte que perdió a su mujer por un cáncer de mama cuando mi madre y mi tío no superaban los 20 años de edad. Que consiguió sacarlos adelante tanto a ellos como al resto de la familia. Que me ha inculcado valores de respeto, optimismo y lucha que me han hecho ser quien soy. El hombre de ojos cristalinos como el agua del mar y sonrisas blancas como el marfil. Ese hombre que hace cerca de 6 meses recibió la noticia de que tenía un cáncer en la sangre. Eso nos hundió a todos y cada uno de los miembros de la familia y él fue el único que se mantuvo entero y le quitaba importancia al asunto. He intentado olvidarlo y hacer como si su enfermedad fuese algo inexistente pero la realidad me ha explotado en la cara hace pocas horas, cuando mi madre ha llamado para decirme que mi abuelo se muere inevitablemente pero de una manera mucho más delicada.
Ahora mismo estoy sentada en mi cama con las piernas cruzadas y la mirada clavada en un punto fijo de la pared. Leyre ha intentado hablar un par de veces conmigo pero yo la he echado de mi habitación. Lo último que quiero es pagar mi dolor con ella y por eso la aparto de mí rechazando su apoyo.
Mi móvil está en la mesilla de noche al lado de la cama, por lo que veo la pantalla iluminarse. Estiro mi brazo izquierdo y cojo mi teléfono para ver brillar la pantalla con el nombre de Liam y una foto suya que se hizo cuando me quitó el móvil durante dos minutos la semana pasada.
Suelto un suspiro pesado. No quiero ser borde con él ni preocuparle, así que es mejor que no responda. Le doy al botón de colgar y dejo mi móvil donde estaba antes de volver a mi estado depresivo y antisocial.
Oigo a Leyre viendo un capítulo de American Horror Story en el salón. Su móvil suena y seguidamente unos pasos.
-¿Sí?- responde Leyre.- ¡Hola, Liam!
Mierda.
-¿No? Quizá ha apagado el móvil, es que está algo deprimida y no quiere hablar con nadie… Pues…
Ella le cuenta a Liam lo de mi abuelo con los mínimos detalles. Solamente le explica que él ha empeorado y que yo estoy destrozada.
-Liam, no creo que sea buena… Está bien.- Leyre cuelga y vuelve al salón. Yo frunzo el ceño pero lo dejo pasar antes de coger un cojín con forma de corazón y apretarlo contra mi pecho mientras me entra otro ataque de lágrimas y sollozos incontrolables.
Basándome en el sonido de las agujas del reloj que hay en el salón, pasa una media hora hasta que se oye el timbre varias veces seguidas. Leyre se levanta y abre la puerta. No se oye nada.
De pronto la puerta de mi habitación se abre de golpe. Levanto la mirada y le veo.
Liam.
Va vestido con una camiseta gris, pantalones azules y unas deportivas blancas. Su cara es de horror al verme en este estado.
-¿Qué haces aquí, Liam?- inquiero incrédula y con la voz ronca.
Él ignora mi pregunta y se acerca al borde de mi cama. Me agarra del brazo y tira de mí hacia él para después abrazarme con fuerza. Ni una sola palabra, simplemente sus robustos brazos rodeando mi pequeño cuerpo, su relajante olor a jabón de menta y mis nervios relajándose de manera casi instantánea.
Los abrazos de Liam son como una medicina. Como si pudiesen ser capaces de espantar todos los demonios que me atormentan día sí y día también.
Pero hoy no es ese día.
Todo lo que llevo acumulado durante los últimos meses se me viene encima y lloro. Lloro como nunca antes lo había hecho. Lloro por mi abuelo. Por mis padres separados. Por mis amigas, a las que echo demasiado de menos. Por Fran y todo por lo que pasé cuando rompimos. Por el abuso escolar que sufrí durante casi dos largos años. Por mi mala costumbre de ilusionarme con los demás y luego llevarme una gran decepción. Por ser tan ingenua, por dejarme hundir con facilidad.
Y como Liam está abrazándome, siento que por fin puedo desahogarme. Liam ha significado un cambio radical en mi vida incluso antes de conocerle en persona, y ahora que he tenido la bendita suerte de conocerle quiero que él me conozca a mí.
-Estoy… Harta… Harta por todo, Liam…- sollozo contra su pecho. Él me acaricia la espalda con sus manos y deposita un beso en mi frente.- Todo…
-Cálmate, Laura.- me pide él. Se sienta en mi cama con la espalda apoyada en la pared y me coge de la mano.- Ven, siéntate a mi lado.
Yo le obedezco y me siento a su derecha. Él sigue sin soltar mi mano y su brazo libre lo pasa por mis hombros.
-Cuéntame lo que pasa si te sirve de ayuda, Laura. No te lo guardes dentro.- continúa. Yo respiro hondo y le miro.
-Estoy harta, Liam.- le interrumpo.- Harta de haber sido el saco de boxeo de toda la gente que me rodeaba. De haber tenido que huir de España. De haberme hecho ilusiones y de que me hayan tratado tan malditamente mal cuando yo jamás me he metido con nadie. Por ser tan jodidamente frágil y romperme a cada mínimo toque que me dan. Por no haber sabido defenderme.- las lágrimas vuelven a correr por mis mejillas y noto cómo mi pecho empieza a arderme, pero yo ya he cogido carrerilla.- Y harta de que las únicas personas que verdaderamente me importan o estén lejos o lo vayan a estar. Mi abuelo está muriéndose, Liam. Y yo no puedo hacer nada para evitarlo. Es lo más valioso que tengo y el que me ha mantenido con fuerza. Se va a marchar y mis padres no me dejan ir a España a verle porque creen que sufriré.
Me quedo en silencio y él tampoco habla. Solamente me mira a los ojos con sorpresa. Creo que nunca me había oído soltar tanta mierda en tan poco tiempo. Sus ojos marrones y con algo de dorado transmiten algo de compasión y comprensión.
-Y tienen razón.- admite él tras varios segundos. Yo abro la boca para protestar pero él levanta una mano y me silencia.- Déjame acabar, por favor. Quiero decir, lo hacen por tu bien. No quieren que sufras viendo mal a tu abuelo, porque entonces él también se pondrá peor y entonces no os hará ningún bien a ninguno de los dos. Quieren que tengas el recuerdo de tu abuelo como alguien sano y no como alguien con una enfermedad tan jodida. O eso creo.- vuelve a levantar la mano pero esta vez la apoya sobre mi mejilla. A mí se me entrecorta la respiración.- Y sobre lo demás… Es el pasado, Laura. No puedes ni cambiarlo ni remediarlo, así que toca vivir con ello. Céntrate en el presente. Estás estudiando la carrera que querías en la ciudad que siempre habías deseado visitar. Tienes a Leyre a tu lado, que te quiere como a una hermana. Y tienes a los chicos. Y a mí. Y aunque nos veas como tus ídolos o personas de otro planeta somos chicos normales. Chicos normales a los que les gusta cuidar a sus amigos y apoyarles en lo que les haga falta. Me tienes a mí, Laura. Joder, yo también he sufrido muchas mierdas a lo largo de mi vida y mírame ahora, empezando a vivir un sueño. Solamente tienes que ir borrando las cosas malas de tu mente y meterte de lleno en las buenas. Eres importante para mí, Laura. Te sonará raro porque nos conocemos desde hace tres meses escasos pero es la verdad. Eres una muy buena amiga y me destroza verte así. 
Otro silencio sepulcral cae sobre nosotros. Aquí estoy yo, Laura, una chica rota mil y una veces, sentada en mi habitación de mi piso en Londres que comparto con una de mis mejores amigas, con mi ídolo a mi lado. No en forma de póster sino en carne y hueso, cogiéndome de la mano.
-No estás sola en esto, Laura.- susurra.
No estoy sola. Las palabras de Liam me abren los ojos. Ha dicho verdades como puños. No puedo ir a España porque sufriré tanto yo como mi abuelo y mi problema es que me afecta demasiado el pasado y lo que los demás piensen sobre mí.
-Gracias, Liam. Por todo. Por haber cambiado mi vida y por demostrarme tanto. Y siento no haber respondido antes a tu llamada, lo último que quería era pagarlas contigo.
-No importa, pequeña. ¿Tienes hambre? Voy a prepararte algo de cenar.- sugiere él. Yo me paso la manga de mi sudadera por la nariz y suelto una risa apagada.
-Puedo preparármelo yo misma, Liam.
-¡Que no! Dame cinco minutos y te sorprenderé con mi especialidad gastronómica, la favorita de Niall.- replica él como un niño enfurruñado. Me resulta adorable.- Quédate aquí y no te muevas.
Sin que yo pueda oponerme, él sale de mi habitación y deja la puerta cerrada. Yo resoplo pero no puedo evitar el que una amplia sonrisa se dibuje en mis labios.
Por este tipo de cosas no exagero en decir que teniendo su apoyo no necesito nada más en el mundo.
Decido llamar a mi madre y decirle que no voy a ir por ahora a España y pedirle que le diga a mi abuelo que le quiero más que a nada. Ella acepta sin dudar y terminamos la breve llamada justo en el momento en el que unos golpecitos suenan en mi puerta.
-¡Servicio de habitaciones!- grita la voz de Liam. Yo me levanto y abro la puerta para encontrármelo con una bandeja de comida en sus manos y una arrebatadora sonrisa en sus labios.- De parte del chef Payne le he traído su especialidad exclusiva que solamente prepara a sus mejores amigos.- continúa entrando en mi habitación y sentándose en mi sofá de cuero. Yo vuelvo a sentarme en mi cama y le observo divertida.- Le presento sus famosos huevos fritos con patatas y limonada, capaces de hacer sonreír a cualquiera. Y no estoy viendo su sonrisa, señorita. No la veo. Sigo sin verla.
Yo pongo los ojos en blanco pero no aguanto más una carcajada. No es forzada para intentar tranquilizarle, es natural como el aire. Y mis ganas de volver a reír y de seguir adelante son gracias a él.
-¡Estupendo!- exclama sin dejar de sonreír. Es tan bonito.- Bien, ahora a comer. No dejes que se enfríen. Que aproveche.
Yo cojo la bandeja y la pongo sobre mi regazo. Empiezo a comerme los huevos fritos y mi estómago lo agradece. Están deliciosos. Liam me da conversación y me roba alguna que otra patata. Hace que por un rato me olvide de toda la mierda que he recibido a lo largo de mis dieciocho años de vida.
-Gracias, Liam.- le digo cuando me termino la limonada.- Por todo.
-No tienes que agradecerme nada, Laura.- responde él encogiéndose de hombros.- Somos amigos, ¿recuerdas?
-Lo sé, pero… No lo sé, me siento rara estando aquí contigo. Quiero decir… Hace medio año soñaba con conoceros. Significáis algo muy grande para mí. Mi vida era un vacío oscuro y vosotros fuisteis como un rayo de luz y esperanza.
Estoy volviendo a ponerme sentimental. Leyre se asoma por la puerta y me mira con preocupación.
-¿Cómo estás, Lali?- me pregunta.
-Bien, Leyre. Gracias. Y siento lo de antes.
-No es nada, yo me habría puesto igual o peor que tú en una situación así. En fin, ahora no puedes quejarte… ¡Tienes a Liam Payne en tu habitación!- exclama. Los tres nos echamos a reír y entonces Liam dice algo que no esperaba oír salir de su boca nunca jamás.
-¿Puedo quedarme esta noche aquí?
Leyre y yo le miramos con incredulidad, como si lo que acaba de decir se hubiese producido en nuestra imaginación y no en la realidad.
-¿Cómo?- balbuceo.
-Quiero cuidarte. Zayn es un sensiblón y coge un resfriado cada dos semanas. Como los demás se divierten haciéndole la puñeta a mí me toca cuidarle. Me gusta cuidar a la gente cuando está mal.
Su respuesta me ablanda el corazón. Es una persona increíble por mucho que la gente ni haga el esfuerzo de querer darse cuenta. Y quiere cuidarme.
-Si no es molestia, si no me voy…- se apresura a añadir al ver que ni Leyre ni yo estamos con capacidad mental para responderle.
-¡PUES CLARO QUE PUEDES QUEDARTE!- grita Leyre. Yo me tapo los oídos de manera teatral.- En casa siempre vas a ser bienvenido, ¿verdad que sí, Laura?
-Claro que sí.- respondo sin dejar de reírme.- Voy a sacar el colchón hinchable.
-No hace falta. Con el sofá de cuero me sobra.
-Espera y te traemos una manta.- continúa Leyre. Me agarra del brazo y me saca a rastras de la habitación. Vamos al salón y ella me lanza la manta marrón que hay en el sofá. Me mira con ojos brillantes.
-Ni se te ocurra soltar una de tus teorías.- le advierto antes de que abra la boca.
-No he dicho nada. Haz lo que tengas que hacer.- replica ella y vuelve trotando por el pasillo.- ¡Hasta mañana, Liam! Cuídamela.
-Buenas noches, Leyre.- responde Liam mientras yo vuelvo a entrar en la habitación y le alcanzo la manta.- Gracias.
Me doy cuenta de que se ha quitado la camisa y ahora su torso va cubierto solamente por una fina camiseta de manga corta blanca. Intento no distraerme con eso y me tumbo en mi cama para después acurrucarme debajo de las sábanas. Apago la luz de la lámpara y nos quedamos a oscuras, aunque lo único que me apetece en estos momentos es ver dormir a Liam durante horas.
-Laura.- susurra la voz de Liam tras pocos minutos que a mí se me han hecho eternos.- ¿Estás dormida?
-Sí.- respondo con burla. Casi noto como si él pusiera los ojos en blanco.
-Eres idiota, ¿te lo han dicho alguna vez?
-Demasiadas.- la amargura es notable en mi voz. La mano de Liam encuentra la mía en la oscuridad y el pulso se me dispara.
-Pero sabes que yo te lo digo con cariño, ¿verdad?
-Lo sé. Si no ya te habría echado de mi casa.
-¡Oye!- resopla él. Yo suelto una risita.
-En realidad te caigo bien.
-Eso está claro, sino no entendería qué mierdas hago aquí.
-Serás…- busco a ciegas uno de los cojines que hay a los pies de mi cama y lo lanzo hacia donde creo que está la cara de Liam.
Nos reímos por lo bajo, ya que como despertemos a Leyre nos arrancará la cabeza. Me duermo cuando se me pasa el ataque de risa. Me duermo con la mano de Liam entrelazada a la mía.
Me duermo pensando en que pase lo que pase, siempre voy a poder contar con él.

HOLA HOLA. HE VUELTO. ESPERO QUE ESTE CAPÍTULO ESPECIAL OS HAYA GUSTADO. CREO QUE LA CANCIÓN QUE HE PUESTO AL PRINCIPIO SE AJUSTA A LA PERFECCIÓN A LO QUE HE QUERIDO TRANSMITIR, ESPERO QUE A VOSOTROS TAMBIÉN OS LO PAREZCA.
LA VERDAD ES QUE NO TENÍA PLANEADO SUBIR NINGÚN CAPÍTULO ESPECIAL HASTA JUNIO PERO IDK ÚLTIMAMENTE HE TENIDO MUCHO TIEMPO LIBRE Y SE ME OCURRIÓ HACER ESTE Y LO HE ESCRITO EN UN ABRIR Y CERRAR DE OJOS. HE SUFRIDO FEELS PORQUE LAURA Y LIAM EN ESTE MOMENTO ERAN MUY FETUS Y VOLVER AL MOMENTO EN EL QUE ERAN SIMPLES AMIGOS ME PONE SENTIMENTAL VALE.
ESTOY HACIENDO UNA ESPECIE DE "SEGUNDA PARTE" DE ESTE CAPÍTULO QUE SE TITULARÁ "STAY". NO SÉ EL DÍA EN EL QUE LO SUBIRÉ, QUIZÁ ESTE FIN DE SEMANA. SI TENÉIS TIEMPO, ID Y LEER DESDE EL CAPÍTULO 18 HASTA EL 20 PORQUE LOS HE CAMBIADO ALGO Y HE PUESTO ALGO CLAVE QUE SALDRÁ EN "STAY" ASÍ QUE POR FAVOR LEEDLOS.
VOTAD EN "REACCIONES" DEBAJO DEL CAPÍTULO PARA SABER LO QUE OS HA PARECIDO.
ESO ES TODO. APARTE DE "STAY" TAMBIÉN TENGO PENSADO HACER VARIOS CAPÍTULOS ESPECIALES MÁS PERO AÚN NO ESTÁN ESCRITOS NI CLAROS ASÍ QUE TENED PACIENCIA, PLS. MANTENGO MI PROMESA DE HACER UNA SEGUNDA PARTE DE LA NOVELA, POR SI A ALGUIEN SE LE OLVIDABA. MIENTRAS TANTO PASAROS POR MI NOVELA DE WATTPAD, "CONFIDENT" Y POR "HEARTBREAK GIRL".
GRACIAS POR SEGUIR LEYENDO, BABES. OS QUIERO LA VIDA.

LAURA.
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