domingo, 25 de noviembre de 2012

Capítulo 19: Cita.

-¡Sorpresa!- gritan al unísono.
Yo sonrío.
-¡Estáis locos!- les digo mientras me acerco a ellos para saludarles.
Cuando llego hasta Liam, le abrazo. Él me da un beso en la mejilla.
Harry se acerca a Leyre y ésta a él. Se abrazan como Liam y yo. Reprimo una sonrisa burlona mientras a ella se le anegan los ojos de lágrimas.
Me separo de Liam y miro por detrás de su espalda. Zayn, Niall y Louis están consiguiendo apartarse de las fans a empujones. Les acompañan dos guardaespaldas de dos metros cada uno. Me doy cuenta que llevan las capuchas de las sudaderas medio subidas y unas gafas de sol oscuras. Me río con ganas.
-¿Qué hacéis aquí? Ya se debe de haber enterado toda Londres de que estáis aquí y viene todo el mundo hacia aquí.- les digo.
Niall me guiña un ojo.
-Tranquilas, chicas. Hemos venido… Con discreción.
Leyre y yo nos asomamos a la puerta. Hay un taxi que comienza a alejarse calle abajo.
Las chicas que se habían congregado allí comienzan a dispersarse.
-Bueno… ¡venid, chicos! Os vamos a enseñar nuestra habitación- dice Leyre.
Nos encaminamos hacia la habitación. Hay algunas rezagadas que les van pidiendo algunos autógrafos y fotos por el pasillo, y ellos las complacen encantados. Cuando alguna se quiere hacer alguna foto con Liam, él se aparta de mí, pero sin dejar de soltarme la mano. Yo me sonrojo, cómo no. Hay un par de chicas que miran de reojo ese gesto, pero eso no es demasiado importante para ellas en este preciso momento.
Saco las llaves del bolsillo. Entramos en la habitación. Se la comenzamos a enseñar. Cuando acabamos, todos miran hacia las paredes. Reparan en la pila de pósters de ellos con los que tenemos forradas las paredes de la habitación. Algunos los hemos reemplazado por las fotos que nos hemos ido haciendo desde que les conocimos para que quedara más original. La casa del bosque, que nos había cambiado tanto la vida a Leyre y a mí…
-Es… muy… bonita.- dice Zayn.
-No había visto tantos pósters juntos en toda mi vida.- reprende Harry, sorprendido.
-Con lo bonitas que deben de ser las paredes, y no se ven…- bromea Louis.
-Me acuerdo de todo…- murmura Niall mientras repasa con los dedos todas y cada unas de las fotos que hay en el corcho del escritorio.
-Pues a mí me encanta.- opina Liam a la vez que me mira con cariño.
Le sonrío.
-¡Oh! - chilla Louis. - Un póster de McFly.
-¡Oye!- me quejo, burlona.- Que vosotros no sois el único grupo de música que escuchamos.
- ¿Y a quiénes preferís?- me pregunta Liam, aparentemente burlón.
Le acaricio la mejilla.
-Vosotros, sin duda.- respondo.
Me siento en mi cama. Leyre se va a la suya mientras habla por los codos con Harry. Liam se tumba a mi lado, y los demás chicos escuchan música a un volumen bajo y dan vueltas por toda la habitación contemplando las paredes.
-Bueno… ¿qué tal?- me pregunta Liam con indiferencia.
-Bien, ¿y tú?
Sonríe.
-Genial.
Nos quedamos callados un momento.
-Ayer vi que tenías una foto nuestra de fondo en tu móvil.- me dice.
Miro mi teléfono. Tiene una de las tantas fotos que me he hecho con él durante ya los casi 3 meses desde que nos conocemos. En ella, estamos en el parque de Greenwich, sentados sobre una manta tipo pic-nic. Recuerdo perfectamente esa tarde. Habíamos quedado todos los chicos, Leyre y yo. En la foto, que nos la había hecho Niall, el experto en vídeos y fotografía, Liam me había rodeado con su brazo por el hombro y yo a él le había rodeado la cintura. Es preciosa.
-Mmm… ¿te molesta?- pregunto divertida.
-¡Para nada!- dice él, animado.- Me encanta. Es más…- saca su iPhone. Tiene la misma foto de fondo. Se me llenan los ojos de lágrimas.
-¿Cómo…?- pregunto en un susurro.
-Ayer me tomé la libertad de que tu móvil me la enviara por mensaje.- me responde mientras me acaricia la mejilla con ternura.- ¿te molesta?
-Yo… yo…- intento hablar. Respiro hondo.- ¡Para nada!- digo con el mismo tono que él ha utilizado antes.- Me encanta.
Me besa en la coronilla.
-Te quiero.- me susurra tan bajo que los demás no lo pueden oír… o por lo menos, fingen no haberlo oído.
La cabeza me da vueltas.
-No más que yo a ti.- le susurro igual que él antes a mí.
Sonríe con timidez.
-Bueno… ¿y no nos vais a enseñar vuestro "colegio"?- pregunta Zayn.
Me quedo pensativa.
-Claro… si quieres que todas esas niñatas babeantes os persigan como locas por todo el campus, y luego os echen la bronca por armar jaleo…- le reto con burla.
Zayn se queda en blanco. Los demás se ríen de su expresión.
-Lo dejaremos para otra ocasión.- sentencia, dubitativo.
-Cuando queráis.- le respondo, sonriendo.
Estamos un buen rato en la habitación. Escuchando música, charlando, riendo… Como cualquier grupo de amigos normal. Ellos, detrás de los escenarios, son como cualquier persona, salen a pasear, van al cine, se hacen su propia comida, todo se lo ganan ellos, sin la ayuda de nadie.
Llega la hora de que se vayan. Les acompañamos hasta la puerta del taxi. Louis se sube la capucha de su chaqueta de manera teatral mientras Niall pone los ojos en blanco.
-Mañana es sábado…- insinúa Liam.
-Podríamos quedar para hacer algo divertido todos juntos, ¿qué os parece?- pregunta Harry con amabilidad.
-Claro.- respondemos Leyre y yo al unísono.
-Pues… Mañana te llamo, ¿vale?- le digo a Liam.
-¡Vale!- me responde. Le doy un beso en la mejilla y me despido de los demás con la mano. Se meten en el taxi. Leyre y yo nos dirigimos a clase a la vez que toca el timbre y el taxi se pierde en la distancia.



(Habla Liam)


Llegamos a casa. Me tiro en el sofá. Zayn y Louis empiezan a discutir sobre lo que podríamos hacer en el próximo vídeo diario. Harry se pone los cascos en el iPhone, se sienta en el sillón, y nos ignora. Niall se sienta en el suelo, junto a mí.

Me llevo genial con todos los chicos, lo que pasa es que cada uno… tiene su propia personalidad. Yo soy el romántico, Louis el gracioso, y así cada uno de nosotros. Niall es, básicamente, "el que sabe escuchar", como le digo yo. Con él puedes hablar de cualquier cosa sin que se entrometa demasiado, pero entendiéndote sin problema. De deporte, de música… Y del tema que más estábamos tocando últimamente: de chicas.
-¿Qué tal lo has pasado en la universidad?- me pregunta.
-Bien. Se hace raro estar allí y no ir a clases.- bromeo.
Levanta las palmas de las manos.
-Tranquilo, tú sí que asistes a las clases.- me dice.
-¿Yo?- inquiero, alzando las cejas.
-Claro… Laura va a clases, y tú estás siempre en su cabeza.- informa.
Me río con nerviosismo.
-No hacía falta que me lo dijeras… Ya lo sé… Y yo a ella siempre la tengo en la mía.- digo ruborizado.
Se queda en silencio unos segundos. Me da la sensación de que Harry nos escucha, ya que de vez en cuando nos mira de refilón.
-Te gusta de verdad, ¿no es así?- me pregunta Niall con comprensión.
-La quiero con toda mi alma, desde el día que la conocí.- reconozco.
Y es verdad. Me siento… realmente genial, al habérselo contado a alguien. Aunque no hacía falta gritárselo a los cuatro vientos a los chicos, porque ya lo saben.
Desde el día que las conocimos en el camping, me enamoran sus ojos, su sonrisa… Todo. Su fragilidad. Su manera de haber luchado y haber seguido adelante pero también su manera de saber derrumbarse y descargar todo lo que lleva dentro. Leyre me ha contado que antes no lo hacía pero que desde me conoció ha sabido expresarse más, saber dar su opinión y ha perdido algo del miedo que siempre la había atormentado.
A partir del momento en el que ella me consoló por lo que me hizo Danielle, estoy seguro de algo. Estoy enamorado de ella.
-Pues, si tanto la quieres, demuéstraselo.- me recomienda Niall, sacándome de mi ensoñación.
-Claro, eso es lo que voy a hacer.- digo.
-Eso, Liam.- interviene Harry, que ha estado prestando más atención de la necesaria.- Si sabes que le gustas, dale más razones para que esté contigo, si es lo que tú también quieres.
-¡Pues claro que es eso lo que quiero!- exclamo.- Quiero estar con ella, pasar todo el tiempo posible con ella…- murmuro.- Además, ¿tú no estabas escuchando música?- le reprendo.
-Sí, pero este tema me interesa, ya que yo voy a intentar hacer lo mismo con Leyre.- dice.- Ella me gusta, yo le gusto, nos llevamos de maravilla… Y no me voy a conformar con ello. Si nos queremos de verdad, llegará el momento en que esté preparado, y le pida salir.
-Pero es que yo ya le he pedido salir a Laura… O algo así.- aclaro.
-¡Entonces ya sois novios!- dice Niall.
-Bueno, no exactamente…- pienso en voz alta.- La llevé a dar un paseo, se lo dije pero... Ni siquiera nos hemos besado…- me quejo.
Me repatea decírselo a los chicos, pero ya no aguanto más guardándomelo dentro.
-Os besasteis la semana pasada, Liam.- repone Niall.
-No es lo mismo.
-Pues Liam...- comienza Niall.- Déjale las cosas claras, porque si no se confundirá, tú también, y acabaréis hechos un lío.
Resoplo.
-Voy a hacerlo, porque quiero estar con ella, y que sea de verdad.- sentencio.
-¡Así se habla, Liam!- me anima Harry.
Me incorporo del sofá.
-Gracias, chicos. Estas charlas me ayudan… A tomar decisiones.- apoyo la mano en el hombro de Niall.
-No hay de qué, hombre. Siempre vamos a ayudarte en lo que necesites.
-No sabemos de lo que estabais hablando, pero te decimos lo mismo, Liam.- dice Louis, que baja por las escaleras en compañía de Zayn.
Me río con ganas.
-Gracias, Louis.- digo.
Me guiña el ojo.
-¡De nada!
Me siento en el respaldo del sillón. Me siento relajado al haber purgado toda la información sobre mi relación con Laura. Harry me deja sus cascos. Me pongo a escuchar música, mientras pienso en qué podría decirle a Laura.



(Habla Laura)


Ayer, desde que los chicos se fueron, la tarde se pasó lenta. Leyre estuvo cotorreando sobre todo lo que había hablado con Harry. Me puso la cabeza como un bombo.

Por la noche, llegamos a la habitación rendidas. Yo cogí mi portátil, mientras Leyre cogía su iPhone y los auriculares. Charlé un rato con Louis por Skype, y me dijo lo que habían hecho durante la tarde. Me contó que Harry, Niall y Liam habían estado un buen rato en el salón, pero que no sabía de qué, porque él y Zayn estaban en su habitación jugando a la consola. Me intrigó tanto de qué podrían haber hablado Liam y los demás, que dormí bastante mal…
-¿Laura? ¿Laura? ¿Hola?- oigo que me dicen a lo lejos.
-¿Mmm?- intento responder.
-Lali, despierta.
Abro los ojos lentamente. Me encuentro a Leyre dando vueltas por toda la habitación. Miro el reloj. Son las 10:15. Pego un salto de la cama.
-¡Madre mía! ¿Cómo se te ocurre dejarme dormir hasta tan tarde?- le reprendo.
-Tranquila, yo me he levantado hace cinco minutos.
Ahora Leyre corea mis risas.
-Bueno… hoy no creo que nos vayamos a quedar aquí, ¿verdad?- pregunta.
-No me apetece mucho… Recojamos nuestras cosas y váyamonos al piso, anda.
Lo guardamos todo y nos vamos. Normalmente entre semana nos quedamos en el campus pero estamos pensando en dejarlo porque así tendremos algo más de espacio.
Las paredes de mi habitación en nuestro piso están recubiertas por una fina seda de color dorado, para tener una buena acústica. La idea me la dio Niall un día, y me gustó bastante, ya que los chicos también tenían las habitaciones de manera similar. Leyre optó también por ello, pero con seda de un verde claro.
Leyre se deja caer en mi cama. Yo me echo en el mini-sofá de cuero negro que también tengo en mi cuarto. Cojo el iPhone y los altavoces que me había regalado nuestra amiga Sandra para mi cumple. Puse el disco de "Above The Noise" de McFly por variar un poco, a volumen ambiente.
-No quiero despertarme de este sueño.- suspira Leyre.
Comprendo al instante a lo que se refiere.
-Ni yo tampoco.- acuerdo.
-Qué suerte que Liam te haya pedido salir.
-No me ha pedido salir... Aún.
-Pero yo ni eso. Te envidio.
Yo me aparto la melena del hombro de manera teatral.
-Normal.- respondo. Ella pone los ojos en blanco.
-Creída.
-Oye.- le replico. Me levanto y voy hacia el teléfono fijo que tengo en la mesilla de noche.- Y ahora, si me disculpas, tengo que llamar a mi… Mi lo que sea que es ahora Liam Payne.
Leyre sonríe con malicia al ver la ausencia de adjetivo junto al nombre de mi ídolo.
-Vale, vale.- accede.- Dile a TU NOVIO, LIAM JAMES PAYNE, que luego llamaré a Harry.
-De acuerdo, AMIGA de HARRY EDWARD STYLES.- contraataco.
Marco el número fijo de su casa.
-¿Sí?- responde Niall al segundo pitido.
-¿Niall? Soy Laura. ¿Se puede poner Liam, por favor?
-Claro, espera un segundo.- responde con amabilidad. Se aparta del auricular y grita:- ¡Liam, tu novia al teléfono!
Se escucha un golpe sordo, como de un puñetazo, y Liam se pone al habla.
-¿Laura?- pregunta. Yo sonreí.
-No, soy Nina Dobrev. Llamo para saber si queréis hacer una aparición especial en mi serie.- respondo con burla.
Oigo cómo resopla y se ríe al otro lado del auricular. Se oye un silbido por detrás de él. Aparta el auricular y se oye un lejano "cállate, idiota". Vuelve a acercarse al teléfono.
-Lo siento, es que Louis es así.- me aclara.
-No me digas…
Él se echa a reír. Maldita sea su risa.
Leyre me observa desde la cama con recelo. Le guiño un ojo.
 -¿Sabes qué canción tengo de tono para cuando me llamas con tu móvil?- me pregunta Liam, tal vez para entablar conversación.
-No, ¿cuál?- pregunto con curiosidad.
-‘’It Will Rain’’- respondió.
Mi corazón empezó a latir desbocadamente. Bruno Mars es nuestro cantante favorito, y uno de nuestros temas principales de conversación. La de veces que hemos escuchado juntos esa canción… De una manera especial, es nuestra canción.
-Oh…- susurro. Carraspeo para aclararme la garganta.- Bueno, ahora me la pondré yo para cuando tú me llames.- intento sonar con indiferencia.
Casi puedo sentir cómo sonríe al otro lado de la línea.
-Te quería preguntar una cosa…- comienza.
-Lo que quieras.- respondo de inmediato.
Escucho como respira hondo.
-Esto… ¿Te apetecería salir a cenar esta noche?
-Claro, espera a que se lo diga a Le…
-¡No!- grita justo cuando me giro hacia Leyre.- Me refiero a salir a cenar… conmigo. Solos tú y yo.
Un escalofrío me recorre la columna. Si me lo pide con esa voz, ¡cualquiera le dice que no!
Se oye un prolongado "uh" a un volumen bastante alto, y Liam lo manda callar con un enojado "callaros ya, joder".
-Bueno… ¿Qué me dices?
-Yo…- tartamudeo. Liam se ríe con nerviosismo. ¿Por qué a veces nos cuesta tanto hablarnos?- Claro, salgamos a cenar.
Leyre abre la boca como un pez en la arena. Yo la ignoro.
-Pues dime hora que te venga bien, y te paso a recoger.- me dice.
-… Mejor si me paso yo por allí, y dejo a Leyre con Harry, que lo echa muchísimo de menos.- me giro para ver su expresión. Los ojos le brillan de la emoción. Le saco la lengua.
-¡Vale! ¿A las siete y media te viene bien?- pregunta.
-Perfecto.- accedo.
-Bien… Hasta entonces… ¡Ah, y una cosa!- exclama.
Vuelvo a pegar el oído al auricular.
-¿Qué pasa?- pregunto alarmada.
-Te quiero.- me dice. Yo me pongo roja como un tomate. Quizás por el auricular de Liam comenzara a salir humo, porque al de mi teléfono poco le falta.
Me recompongo.
-Y yo a ti.- respondo.- Un beso.- y cuelgo.
Me giro y me vuelvo a sentar en el sofá, ignorando lo máximo posible la mirada recelosa de Leyre, que me perfora la cara, hasta que se hace insoportable.
-¿Qué miras?- le pregunto.
-¿Que qué miro?- estalla.- Liam te acaba de pedir que vayáis a cenar por ahí… la fase "segundo primer beso" no ha hecho más que empezar.- dramatiza.
-¿Qué dices, idiota?- le reprendo, ruborizada.- Simplemente vamos a salir a cenar por ahí, ¿es tan raro? Además, te he conseguido una tarde entera con Harry, no te quejes…- le recuerdo.
Se levanta y me abraza.
-Tienes razón… ¡muchas gracias! Así, cada oveja con su pareja.
-Eh, que Harry aún no es tu pareja… que yo sepa.- le acuso.
Se aleja un paso de mí.
-No… pero presiento que pasará…
Me río con ganas.
-Ah, se me había olvidado comentarte…- me dice.- Toda la semana que viene tenemos fiesta porque es una fiesta muy importante aquí en Reino Unido.
-¿Toda la semana?- grito emocionada.- ¡Genial! ¡Podremos quedar todos los días con los chicos!
-¡Sí!- chilla Leyre.
Encargamos en el bar que hay debajo de nuestra casa unos bocadillos. Bueno, Leyre se pide un bocadillo, porque a mí me hace cogerme una ensalada.
-Tienes que estar perfecta para esta noche. No voy a dejar que engordes ni un mísero gramo.- me amenaza.
Y me da tanto miedo, que ni le discuto.
Al terminar, damos un corto paseo por el parque de Greenwich. Leyre me va charlando de lo que podía hacer esta noche si me besaba con Liam. Ella me irrita. ¡No es su asunto!
Volvemos a casa cuando faltan dos horas para nuestras respectivas citas. Leyre se pone a revolver en los armarios.
-¡No encuentro nada que te puedas poner esta noche!- lloriquea.
-No hace falta que busques.- la tranquilizo mientras me agacho y recojo una caja de debajo de mi cama. La abro y saco el vestido. http://www.polyvore.com/cgi/set?id=63480386
Leyre comienza a aplaudir.
-¿Desde cuándo lo tienes?- pregunta mientras se come mi vestido con los ojos.
-Me lo compré hace un par de meses, por si algún día pasaba lo que está pasando.- respondo heroicamente.
-Eres buena.- me elogia Leyre.
Me mete en el baño y no salimos de ahí hasta un buen rato. Leyre se convierte en mi asesora de imagen. Me ondula el pelo y me pone algo de sombra de ojos, colorete y pintalabios rosa claro.
Cuando termino, me pongo unos tacones negros que había comprado junto con el vestido. Voy hacia la sala. Leyre me espera. Me mira con afecto.
-Estás genial.- me alaba.
Me acerco a ella y la abrazo.
-¿Y gracias a quién?- pregunto retóricamente.
-Bah.- se limita a responder.
En este momento me doy cuenta de que ella también se ha arreglado un poco… Bastante. Va con un vestido de seda blanco y unas botas marrones. La interrogo con la mirada.
-¿Qué? Vale que yo no vaya a salir por ahí, pero voy a estar con Harry, eso cuenta.
-Tienes razón… Pero te has arreglado más que yo.- le acuso.
-Mentira.
-Verdad.
-No.
-Sí… ¿Nos podemos ir ya? Faltan 15 minutos.
Cojo un pequeño bolso negro y meto el móvil, los auriculares, y un pintalabios. Lo último sólo por si acaso.
Al final, vamos en taxi.
-Quédese aquí unos minutos. Ahora volvemos.- le dice Leyre al taxista a la vez que salimos.
Me quedo clavada en el sitio. Leyre se detiene, se me acerca y se pone a chasquear los dedos en mis narices. Yo estoy hiperventilando.
-¡Vamos, Laura!- me susurra para que los chicos no se den cuenta de nuestra llegada.- No te ha dado este ataque en toda la tarde, ¡y te va a dar ahora! Todo va a ir de maravilla, tranquilízate.
Respiro hondo, y me concentro en que en unos segundos voy a ver a Liam. Eso ayuda. En parte.
Nos encaminamos hacia la puerta. Cuando voy a llamar al timbre, me tiembla la mano más que a un abuelo. Leyre pone los ojos en blanco y llama con un toque de un segundo.
-¡Entrad, chicas! ¡Está abierta!- grita Zayn desde el interior.
Empujamos la puerta y entramos. Cuando los chicos nos ven entrar, nos observan con asombro y se les escapa un silbido. Harry se acerca a Leyre.
-Esto… Hola.- nos saluda.
A Leyre se le escapa una risa tonta.
En este momento me doy cuenta de que en la sala estamos seis. Falta uno.
-¿Dónde está Liam?- pregunto preocupada. ¡No se podía echar atrás ahora!
Niall carraspea.
-Tu novio está arriba, arreglándose.- responde. Pone los ojos en blanco y todos se ríen.
-¡Ahora bajo!- exclama una voz desde el piso de arriba.
A los diez segundos, Liam comienza a bajar las escaleras. La mandíbula me cuelga hasta el suelo. Va vestido como en el vídeo de "One Thing". Camisa blanca, doblada hasta por encima de los codos, chaleco gris, corbata negra, pantalón del mismo tono que el chaleco, y sus Converse blancas. No hay palabras para describirle.
Cuando él repara en que yo le espero al lado de la puerta, con cara de estar sufriendo un derrame cerebral, sonríe de una manera que le sienta bastante mal a mi corazón. Se acerca a mí y me abraza.
-Estás preciosa.- me susurra al oído.
-Tú también estás muy guapo.- consigo responder.
Se separa de mí y me agarra de la mano.
-Bueno, chicos, nos vamos.- se despide Liam.
-Vale.- responde Louis.- Y… Pasadlo bien.- intenta reprimir la risa.
-Llámame si necesitas cualquier cosa.- me dice Leyre. Bueno, más que decirme, me advierte. Bajo esa frase está camuflada la de "llámame para contármelo todo".
-Sí, mamá.- ironizo.
Salimos al jardín. El taxista se da cuenta de mi cambio de acompañante, ya que sonríe por el espejo.
-A la zona Sur del parque de Greenwich.- le indica Liam.

(Habla Liam)

Estamos callados unos minutos mientras el taxi avanza por las calles de Londres.
-En serio, estás guapísima.- le vuelvo a decir.
-No soy nada comparada contigo.- me responde a la vez que se sonroja. Es preciosa. Sonríe al ver cómo yo me la como con los ojos.
Llegamos a nuestro destino. De ahí, vamos andando unos cuantos metros. Vamos cogidos de la mano, pero ella va tan apretada a mi lado que no se ve cómo nuestras manos están unidas.
-Tranquila.- le digo.- No creo que haya prensa por aquí.
-Me da igual.- me dice a la vez que le aprieto la mano, pero separándose un poco de mí.
Entramos en un restaurante por el que he pasado un par de veces por delante. Por dentro es precioso. No de estos restaurantes decorados al estilo clásico, sino también con su toque urbano y moderno. Nos vamos a sentar a una mesa de la zona de reservados. Sólo hay otra pareja a un par de mesas de distancia.
El camarero nos toma nota de lo que queremos. Comemos tranquilos, y no como… novios, sino como dos buenos amigos. Yo le pregunto cosas sobre España, su familia, sus amigos, los viajes que había hecho…
-¿En serio que nunca has salido con ningún chico?- le pregunto incrédulo.
Ella me mira con timidez y le da un trago a su bebida.
-Con un par sí… Pero nada serio. Estaba esperando a conocer a mi chico ideal.- su mirada descansa en mí. Los dos nos sonrojamos y agachamos la mirada.

(Habla Laura)


Todo va de maravilla. Hemos cenado mientras charlamos y reímos. De vez en cuando, se me escapa alguna mirada furtiva hacia Liam, que me observa a mí. Cuando nuestras miradas se encuentran, nos sonreímos, pero después agachamos la cabeza y nos sonrojamos.

Cuando llega la hora de pagar la cuenta, yo saco del bolso la cartera y cojo unos billetes. Liam me agarra la mano y me detiene. Me mira fijamente a los ojos.
-Una cena romántica no es romántica si no la paga el chico.- dice con voz hipnótica.
Dejo que me aparte la mano y que guarde el dinero. Él deposita su dinero en el pequeño plato junto al ticket.
-¿Por qué has hecho eso?- le acuso.
-¿Hacer el qué?- pregunta con inocencia.
-Poner esa voz… así consigues cualquier cosa.
Ríe sin culpabilidad ninguna. Mi rabia desaparece en cuanto la escucho.
-Voy al baño. Ahora vuelvo.- me levanto con el bolso.
-Aquí estaré.- me asegura mientras me dirijo al servicio.
Entro escopeteada. Me apoyo sobre una esquina de la larga fila de espejo que tengo delante. Me miro a uno. Respiro entrecortadamente.
-Puedo hacerlo…- me digo a mí misma.- todo va de maravilla… ¿Y si nos besamos? Ay, madre… ahora no lo puedo estropear… vamos, Laura, tú puedes…
Estoy por llamar a Leyre, pero seguro que se pone a dar grititos y a sermonearme, así que dejo correr la idea. Abro el bolso. Me arreglo el pintalabios, y, justo cuando voy a cerrar el bolso, me topo con un spray con olor a menta. Es de esos que te echas para mejorar el aliento.
-¡Leyre!- susurro con rabia.
Bueno, ya que estamos, hay que aprovechar. Me echo un par de veces. Compruebo echándome el aliento en la palma de la mano y olisqueando.
-Perfecto.- sentencio. Respiro hondo y salgo del baño.
Como había dicho, Liam me espera en la puerta del restaurante. Salimos a la calle. Tiemblo un poco a causa del frío. Liam me pasa el brazo por los hombros y me estrecha contra él.
-Lo siento.- se disculpa.- De haberlo sabido, habría traído una chaqueta o algo.
-No pasa nada.- le tranquilizo.- Además, así se está mejor que con una chaqueta.- digo mientras me acurruco más hacia él.
Vamos de nuevo en taxi. Cuando llegamos a su casa y yo ya comienzo a dirigirme a la puerta, Liam me retiene y me gira.
-Aún no vamos allí.- me dice.
Me agarra de la mano y tira de mí en dirección contraria.



Hi. ¿Qué os ha parecido este capítulo? Lo he hecho extralargo porque la semana que viene quizás no pueda subir porque tengo un trillón de exámenes, y a la siguiente me voy a Barcelona y no tendré el ordenador. Puede que estéis dos semanas sin capítulo, por eso hago este el doble de largo.

Lali.

sábado, 17 de noviembre de 2012

Capítulo 18: Declaración.

-Laura, ¿vamos a dar un paseo?- dice Liam, un poco ruborizado.
-¿Por qu...?
No espera mi respuesta. Me agarra de la mano y salimos a la calle. Al pasar corriendo por el comedor, diviso a Zayn y a Harry enzarzados en una pelea de si encargar una pizza de jamón o de 4 quesos.
Nos vamos directos a una pequeña colina cercana a su casa. No hay nadie, como de costumbre. Es como… nuestro lugar secreto. Pero este sitio refleja... paz, tranquilidad. Nos vamos a sentar a la roca. A nuestros pies, se ve casi toda la ciudad de Londres.
-Mira, Laura, hay algo que quiero decirte...- lo dice tartamudeando, con las palabras atropellándose.
Le pongo una mano en la mejilla.
-¿Qué te pasa, Liam? Puedes contarme lo que quieras. Soy tu amiga.
Él retiene con su mano la mía en su cara. Noto cómo el rubor asciende por su piel pálida.
-Liam...- me quejo.-Si no me lo quieres decir, de acuerdo. Me voy a ayudar a Louis con la cena...
Hago un amago de levantarme, pero Liam me agarra de la cintura y me retiene a su lado.
-Sé que viajo mucho, y que tú estás aquí estudiando, estás a mitad de carrera y eso... Pero... Es que... Yo...
Sonrío.
-Ay, Liam... ¡Yo también te voy a echar mucho de menos! ¿Por qué te pones así por eso? Nos hablaremos por Twitter y te llamaré y todo...
-No, no es por eso... O sea, yo también te voy a echar de menos, pero no es de eso de lo que estoy hablando...
No sé de dónde sale, pero saca del bolsillo delantero de su sudadera una rosa roja preciosa. Me la entrega con la cabeza agachada.
Entonces, como si se accionara un interruptor en mi cabeza, todo cobra sentido. No puede ser posible. Mi corazón mete la quinta marcha.
Cuando conocí a los chicos creí que no ocurrió de verdad. Entre Liam y yo surgió algo, una amistad tan pura y tan necesaria para mí como si de aire se tratara. He sentido que con él podía desahogarme, podía contar con él siempre que le necesitase. He encontrado un amigo de oro. La semana pasada me dio uno de mis bajones y cometí un error. O no. No lo sé. Llevé mi amistad con él hasta el límite. Me presenté en su casa y le besé. Lo necesitaba. Cuando nos separamos me fui y estuvimos tres días sin hablar. Un día Leyre quedó con ellos y por mucha excusa que intenté ponerle tuve que unirme a ellos. Liam volvió a hablarme como si nada hubiese pasado y eso me alivió. Olvidé lo de nuestro beso.
-¿Laura? ¿Sigues ahí?- oigo a lo lejos.
Parpadeo un par de veces y vuelvo al presente. Tengo el rostro de Liam a unos centímetros. Cuando ve que vuelvo a centrar mi mirada, se aleja y me agarra de los hombros.
-Yo... - tartamudeo.- Liam, no sé qué decir...
Él lo pilla al vuelo. Se ruboriza y alcanza un rojo carmesí que me pregunto si le ha llegado la gripe de pronto. Agacho la mirada, pero segundos después, una mano me alza la barbilla, y cuando levanto la mirada, vuelvo a encontrarme a Liam muy cerca.
-Es que... ya sabes lo vergonzoso que soy con estas cosas... No sabía cómo decírtelo...-susurra.- Dejemos las cosas claras.
Trago saliva y presto atención.
-Lo que pasó la semana pasada... No quiero que pienses que me arrepiento o algo por el estilo.- comienza.- Me sorprendió simplemente. Maldita sea, Laura, si no te hubieses largado tan de repente habría seguido besándote durante el resto de la tarde. Que te quede claro.
Yo no sé qué decir. Por una parte, estoy asustada. Se me acaba de declarar mi ídolo... O algo parecido. Acaba de decir que me habría seguido besando. Estoy por pellizcarme o abofetearme. Debe de ser un sueño.
-Liam... Lo siento. Siento haberte besado y después largarme durante tres días. Estaba asustada por lo que podrías decirme. Pero necesitaba hacerlo.- me armo de valor y se lo digo.- Te quiero, Liam. Estoy enamorada de ti desde el primer momento. Pero tenía miedo de lo que podría pensar Leyre, los chicos, mi familia, tus fans si llegasen a enterarse...
-¿Acaso importa?- pregunta, sonriendo aún.
Yo lo pienso un segundo. No. No importa. Solo él importa. Y yo. Nosotros.
Liam se acerca más a mí. Mierda. Va a besarme. Cierro los ojos pero de pronto noto sus manos en mis mejillas y vuelvo a abrirlos. Sus ojos brillan tanto que podrían iluminar toda la ciudad.
-Quiero esperar para volver a besarte, Laura.- anuncia en voz baja.- Quiero hacer las cosas bien contigo. Te quiero.- me dice. Me atonto un poco. Liam Payne me acaba de decir que me quiere. Es la primera vez que me lo dice. Me quedo totalmente aturdida.
Me recompongo, me alejo de él y echo a correr.
-Pero y…- oigo que dice a mis espaldas.
Me río con ganas y me doy la vuelta. Liam aún está al lado de la roca. Le saco la lengua.
-Como no nos demos prisa… ¡nos quedamos sin pizza!- chillo mientras vuelvo a correr.
Liam me alcanza a los pocos segundos. Se pone a correr delante de mí. Le salto a la espalda y le rodeo con mis brazos y piernas su cuello y cintura. Le beso en el hombro de su sudadera mientras él ladea la cara para besarme la coronilla.
-Pesas mucho…- dice sonriendo.
-¡Oye!- le doy un manotazo cariñoso en la mejilla.
Todo el tiempo soñando con un momento como este, y está ocurriendo de verdad. Liam era y es mi sueño, mi ídolo, mi amigo, mi hermano, mi confidente, la única persona que ha sabido espantar mis demonios.
-Esto, Laura, bájate de mi espalda, hemos llegado.
-Ups, perdón.- digo sonrojada mientras bajo de su espalda.
Él coge las llaves del bolsillo de sus jeans. Gira la cerradura y entramos.
Louis está en lo alto de las escaleras con una diadema de princesa. Este chico cada día está peor. Niall está abajo con la cámara de vídeo. Cuando oye que entramos por la puerta, se gira y nos apunta con la lente.
-¡Aquí tenemos a Liam y a una de nuestras vecinas y gran amiga nuestra, Laura!- grita entusiasmado a la vez que nos enfoca con la lente de la cámara.
-¿Qué hay, Niall?- pregunto mientras me encamino hacia el sofá.
Me siento junto a Zayn. Aún sigue "peleando" con Harry.
-… Pues yo prefiero de 4 quesos.- dice Harry, divertido.
-¡De eso nada! Vamos a comer de jamón.- contraataca Zayn.
-Llevan así un buen rato.- me explica Louis mientras sigue comiendo.
-Chicos, ¿por qué os peleáis?- pregunto.
Zayn se gira y señala a Harry con aire acusador.
-¡Estamos teniendo una pelea que puede costarnos nuestra amistad!- grita, con horror fingido.
Me echo a reír, junto con los demás.
-¿Y por qué no pedís las dos? Comiendo como lo hacéis, seguro que una pizza no llega para todos.
Se me quedan mirando como si hubiera resuelto el más difícil de los problemas.
-También es verdad.- dicen al unísono.
-¡Dos pizzas familiares, marchando!- grita Louis cogiendo el teléfono fijo.
-¡Que sean tres!- repone Niall, y Louis levanta un pulgar en señal de aceptación.- Laura, ¿Por qué no llamas a Leyre?
-Buena idea.- digo mientras saco el teléfono del pantalón.- Y además, así ve a Harry, que lo echa muchísimo de menos.- añado.
-¿A mí?- pregunta Harry incrédulo, sonrojándose.
Yo le pongo morritos.
-Pues claro que sí, Harold.
Harry se queda en blanco. Los demás sueltan una carcajada muy descarada.
Sonrío mientras marco el número de Leyre.
Suenan dos pitidos y lo descuelga.
-¿Sí?
-Ley, ¿a que no adivinas con quiénes estoy?
-…- hay un silencio. Después se oye cómo Leyre suelta el aire de golpe.- No será verdad.
Sonrío.
-¡Sí! Nos han invitado a cenar pizza en su casa y…
-¡Oh! ¿Por qué no me avisas antes? Me tengo que arreglar y todo.- me interrumpe acelerada.
-Hagamos una cosa: me dejo caer por casa en 5 minutos, te ayudo, y volvemos, ¿vale?
-¡Vale! ¡Adiós!
-¿Qué dice? ¿Se anima?- dice Zayn mientras guardo el teléfono.
-Sí. Voy a volver para ayudarla a retocarse.- digo mientras le mando besitos con un soplo a Harry, de manera teatral. Éste se sonroja y Louis se acerca para darle unas palmaditas en la espalda.
Yo me levanto y me dirijo a la puerta. Liam comienza a seguirme de inmediato. Abro la puerta y me dispongo a salir, pero Liam me agarra de la cintura y me hace girar.
-No tardes.- me susurra al oído.
Mis pensamientos se dispersan y me vuelvo tonta al oír el tono de su voz.
-¿Conociendo a Leyre? Espera, espera…- digo sonriendo mientras le doy un beso en la mejilla y me voy.
Enciendo mi moto Vespa. Me la regalaron mis padres antes de venirme a Londres, ya que era más práctico (y barato) que un coche.
Cuando llego a casa, saco la llave. Se oye a Leyre desde el baño.
-Rosa palo, fucsia, rojo carmesí, rojo tomate… ¡Ah, hola!- dice al reparar en mí, que la miro con recelo.
-Ni que fuéramos a la entrega de los Oscars…
-No, pero vamos a la casa de los tíos más buenos del mundo, que básicamente es igual o incluso mejor.
-Estoy de acuerdo. Pero apresúrate, no tenemos tiempo.
Me cepillo el pelo y me cambio de ropa, al igual que Leyre. http://www.polyvore.com/cgi/set?id=63482809
-Vámonos.- le insto.
-A la caza del amor…- susurra.
Cogemos las motos. La mía es blanca y la de Leyre de un gris apagado. Cuando llegamos a la puerta de su casa, trucamos. Se oye a Louis cantar. Se abre la puerta y aparecen Liam y Harry. Leyre se ruboriza.
-¡Hola, chicos!- digo, pero sólo tengo ojos para Liam. Éste me está mirando con esa sonrisa tan arrebatadoramente increíble. Nuestras miradas se encuentran y le sonrío.
-¿Os ha costado mucho decidiros con el vestuario?- pregunta Niall, burlón.
-Ja, ja, ja.- ironizo.- ¿Y a vosotros?- pregunto al reparar que se han cambiado de ropa. Se han arreglado y se han puesto más guapos, si se puede. Miro a Liam. Se ha puesto una camisa de manga corta blanca, sobre la cual se ha puesto una chaquetilla negra. Lleva unos pantalones vaqueros negros y unas Converse gris claro. Es un esmoquin a lo One Direction. Se puede ser tan… ¿perfecto? No hay palabras para describirles. Podrían llevar ropa de mendigos y estar guapísimos. Ahora la que se queda boquiabierta soy yo. Liam ve mi reacción y se sonroja.
-¿Me queda mal?- pregunta con timidez a la vez que me pasa el brazo por los hombros y me atrae hacia él.
-Todo lo contrario.- le digo mientras le rodeo la cintura con un brazo.- Estás perfecto. Como siempre.
Se echa a reír con ganas.
-Me valoras mucho más de lo que valgo.- dice.
-Pues entonces, es que vales mucho.- le reprendo.
Ladeo la cabeza para ver cómo Harry y Leyre se dan dos besos y Harry la invita a pasar educadamente. Leyre ve como yo la observo y me lanza una mirada triunfal.
-Oye, ¿dónde está Louis? Antes lo he escuchado cantar desde afuera.- digo.
-¿Desde afuera?- pregunta Zayn.- No me extraña. Desde que llegaron las pizzas hace cinco minutos, se ha metido en la cocina y aún no ha salido. Niall le está grabando.
En ese mismo momento, Louis sale vestido con un delantal, un gorro de cocinero y un largo bigote de pega negro. Niall le graba desde detrás.
-Piccolos míos, aquí tenéis la pizza.
Nos vamos todos a los sofás y Louis coloca las pizzas en medio de la mesa. Se forma una guerra de cuidado. Los trozos vuelan por encima de la mesa. Cuando terminan, Leyre y yo cogemos los nuestros. Liam se me queda mirando.
-¿Qué? No querrías antes que, en vez de yo comerme la pizza, vosotros nos devorarais a nosotras.
Liam sonríe y me besa en la mejilla.
-Te entiendo… A estos les cambia la personalidad cuando ven una pizza recién hecha.
-Habló aquí el más indicado, ¿sabes?.- dice Zayn con burla.
La mirada de Leyre y la mía se encuentran. Desde que Liam me ha besado en la mejilla, Leyre me mira con las cejas alzadas, como diciendo "vale, dime de qué va eso" o "esta noche no te libras de contarme lo que pasa". Le sonrío triunfal, de la misma manera en que ella lo ha hecho cuando entramos por la puerta.
La tarde pasa muy rápido. Louis sigue haciendo tontadas, cómo no. Harry está hablando todo el rato con Leyre, y claramente, ella está encantada. Yo estoy hablando con Zayn y Niall, y Liam me coge el móvil y empieza a cotillearme la música, las fotos y todo.
Cuando llega la hora de irnos, Leyre se va directa a la moto. Yo me rezago  un poco. Liam me acompaña a la puerta.
-¿Cuándo te volveré a ver?- pregunta.
-Pronto, te lo prometo.- le consuelo mientras le acariciaba la mejilla.
Me voy y me subo a la moto. Mientras nos alejamos, veo por el retrovisor cómo el rostro de Liam se ilumina, y cómo se adentra en la casa.


Me despierto por la alarma del despertador. Estoy en la habitación de la universidad. Pero lo que pasó ayer, pasó de verdad. Lo presiento. Sonrío abiertamente.
Me giro para levantarme, pero me encuentro con los ojos recelosos de Leyre. Pego un salto.
-Esto… ¡Buenos días, Leyre!- exclamo, intentando escaquearme.
Me dispongo a ir al baño, pero Leyre me agarra del brazo y me hace sentarme en la cama. Me señala el reloj. Son las 7. Y las clases empiezan a las 9.
-¡Leyre! ¿Por qué lo has hecho? Tengo sueño. Déjame dormir…
-¡De eso nada!- me interrumpe.- Tú no te mueves de aquí hasta que no me hayas contado todo.
Resoplo. De nada sirve resistirme. Le comienzo a contar por la parte en la que me llevó a dar una vuelta. Cuando termino, Leyre empieza a dar palmadas como una niña pequeña.
-O sea, que tú y Liam…
Le tapo la boca con la mano.
-¡Baja la voz!- susurro.- Sí… No me lo puedo creer, Leyre. Fue increíble. Me dijo que me quería y sentí que me moría.
-Claramente, tuvo que haber beso…- concluye sin saber.
-¡No!- grito, ruborizada.- Él es demasiado…
-Pero si ya os besasteis la semana pasada.- replica.
-Eso fue un error. Dice que ahora quiere esperar y quiere hacer bien las cosas conmigo.
Leyre se ríe.
-Pero cuando llegamos a casa, le dije a Harry que él era tu favorito, y se quedó con un careto, que estuvo para grabarle.- sonrío.
-¿QUE LE DIJISTE EL QUÉ?- grita, aunque con una sonrisa gigantesca.
-¿No te importa, verdad?- pregunto, divertida.
Me abraza tan fuerte que me hace daño.
-¡Eres la mejor! A ver si me pide salir como Liam te lo pidió a ti... Qué grande...
-Anda, calla, que se va a hacer la hora de ir a clase.
La mañana pasa lenta. Estoy todo el tiempo en las musarañas, pensando en Liam. Leyre parece estar en las mismas, pero con Harry.
A la hora de descanso para comer, cuando nos dirigimos al jardín para estar un rato con Andrea y las demás chicas españolas de la clase, pasamos cerca de la recepción. Un grupo de fotógrafos y chicas babeantes rodean a unas personas. Leyre y yo frenamos en seco, y nos quedamos heladas en el sitio.
-No… puede… ser verdad…- susurro entre jadeos.
-¿Han sido capaces de…?- pregunta Leyre, embelesada.
Mientras esto ocurre, el grupo de gente deja espacio a los misteriosos visitantes para pasar. Liam y Harry son los primeros en emerger de la multitud.


Aloha. No quería haceros esperar más... Y aquí tenéis la declaración de Liam a Laura. Como os habréis dado cuenta lo he cambiado todo un poco y he puesto que Liam y Laura ya se besaron la semana anterior, pero estoy haciendo una remodelación en algunos capítulos y  subiré uno en el que explicaré todo eso.
Dejadme comentarios y si tenéis alguna duda o algo seguidme en mi Twitter www.twitter.com/oathtoirwin o el de Leyre www.twitter.com/fixxstyles
Un beso enorme para todos los que os vais a tomar el tiempo de releeros la novela (HAY ALGUNOS CAPÍTULOS EN LOS QUE NO HE CAMBIADO NADA PERO BUENO) y no dejéis de leer.

Lali.

miércoles, 14 de noviembre de 2012

Capítulo 17: Incomodidad.


Andrea nos llama y nos dice que si nos apetece salir para comer y después ir a su casa a hacer el trabajo. Todos aceptamos y quedamos a las 12 en la salida del metro número 7.
Amanda decide irse por ahí de compras, a pesar de que le ofrecemos venir con nosotros.
Cuando llegamos a la salida del metro, ya se encuentran todos ahí.
-¡Hola, chicas!- nos saluda Francesco.
-¡Hola!- respondo.
-Bueno, ¿a dónde os apetece ir a comer?- pregunta Víctor, fijando sus bonitos ojos azules en mí.
-Pues… ¿qué os parece si vamos a Nando’s?- propone Leyre. Me guiña un ojo y yo suelto una risita.
-¡Perfecto!
Llegamos, aunque no es el mismo en el que estuvimos ayer. Comemos mientras hablamos sobre nosotros.
-… Y a mí me encanta el pop británico.- parlotea Andrea.- Sobretodo One Direction.
El trozo de taco que tengo en la boca casi se me atasca en la garganta.
Leyre carraspea, y Víctor me da palmaditas en la espalda.
-¿En serio?- pregunta Leyre, inocente.
-¡Sí! Me encanta su música, transmite mucho y… Jo, que son la hostia de guapos.
-Le gusta Louis.- añade Víctor. Andrea se sonroja y le lanza una patata frita.
-¡Pues sí! ¿Pasa algo?- le replica ella.
-¿Louis? Es un chico genial y muy divertido.- le digo. Ella me mira extrañada.- O eso dicen…
-Si hacen algún concierto aquí, vamos a verles juntas, ¿os parece?- propone Andrea.
-Claro, y nos colamos en los camerinos también, ¿no?- dice Víctor, burlón.
No haría falta. Simplemente les llamamos y ellos nos llevan, pienso.
-No, si tú no vendrás. Será una salida sólo de chicas.- le responde Andrea. Nosotras nos echamos a reír.
Al salir, vamos al piso de Andrea y Víctor. Es bastante espacioso, y lo comparten con otra chica que también está en nuestra clase, pero en diferente grupo.
Estamos toda la tarde con el trabajo. En un momento dado, Francesco le tira confetis a Leyre. Leyre le tira a él, y salpica a Víctor, y empezamos una guerra de confetis. Terminamos manchados hasta los codos, y decidimos dejar el resto de trabajo para mañana. Salimos al parque a tomarnos un batido.
Víctor me revuelve el pelo y una cascada de confeti cae sobre mis hombros.
-Vaya, creo que eres la que más se ha manchado.- me dice.
Yo pongo los ojos en blanco.
-Perdona, pero tú tampoco es que… estés muy limpio, que digamos.- le respondo, revolviéndole el pelo. Nos echamos a reír.
-Oye, Laura…- comienza Víctor. Yo me giro y veo que se está mordiendo el labio.- Me preguntaba si… si querrías venir conmigo al cine, mañana al terminar el trabajo.
Yo agacho la cabeza. Veo que él no tiene mala intención, pero tampoco conozco su fin.
-Yo, pues… no sé, Víctor…
Él me toma de las manos y hace que le mire a los ojos.
-Laura… Sé que nos conocemos desde hace dos días, pero… pero me gustas, ¿vale? Y querría saber si… si te gustaría salir conmigo.
Yo aparto la mirada y organizo mis pensamientos. Víctor es un chico muy simpático. Te hace reír, te lo pasas bien con él, y te sientes muy cómoda en su compañía. Pero hasta ahí. Pero bueno, ¿y por qué no? Es un chico divertido y simpático, pero… Yo no siento nada más fuerte por él. Por la única persona que siento algo fuerte de verdad es… Sí, Liam. Y sé que no tengo ni una más mínima oportunidad con él. Liam sólo me ve como una buena amiga. Y yo estoy feliz con ello. Pero lo que siento por él no lo siento por Víctor; son dos sentimientos muy diferentes. Además, aún no me siento preparada para salir con nadie…
Víctor me agarra la barbilla y me hace mirarle a los ojos.
-¿Y bien…?- me urge.
Yo respiro hondo y le cojo de la mano.
-Víctor… Tú eres un chico estupendo, y muy guapo, pero…- él sonríe.- Yo no… no siento por ti lo mismo que tú por mí. Eres un buen amigo, pero no veo nada más allá de eso. Además, acabo de salir de una relación un poco… difícil; lo he pasado muy mal, y aún no me veo preparada para comenzar otra relación.
Víctor aparta la mirada y mira a su derecha. En un aparte, se encuentran los demás, disfrutando de la tarde. Mira a su prima, y después respira hondo, y se vuelve hacia mí con una sonrisa radiante.
-Bueno, lo he intentado, ¿no?- dice. Yo fuerzo una sonrisa.- Pero esto no tiene por qué afectar a nuestra amistad, ¿verdad?
Yo me echo a reír.
-Para nada.- me levanto y le vuelvo a revolver el pelo antes de volver con los demás.


La rutina sigue, y nosotras seguimos con ella.
Al día siguiente, volvemos a terminar el trabajo. Esta vez, vamos a nuestro piso. El salón acaba con cientos de trocitos de cartulinas y esquinas de fotos esparcidos por la alfombra. Al collage le añadimos un par de fotos que nos hemos hecho todos juntos, pensando que a la profesora le gustará el buen rollo que hay entre todos nosotros.
Víctor hace como si lo de ayer no hubiera ocurrido. Nuestra amistad sigue intacta. Sigue haciendo bromas, chinchándome, y no veo ninguna señal de rencor hacia mi rechazo.
Un día después, es la presentación del trabajo. Lo enseñamos delante de la clase y la profesora nos pone un 9’8 a cada uno. La segunda mejor nota de la clase. Todos estamos muy contentos, ya que empezamos el curso académico con muy buen pie.
Llega el día en el que mi prima se tiene que ir, y claro, lo paso bastante mal. En cinco días, me he despedido de personas muy queridas, y se hace duro.
Amanda pasa el control de metales, y nosotras la esperamos para despedirnos de ella. Yo corro y la vuelvo a abrazar, mientras otra cascada de lágrimas cae por nuestras mejillas.
-Prima… Te voy a echar mucho de menos.- solloza Amanda.
-Y yo a ti.- le respondo.- Pero bueno, dentro de tres meses vuelves para pasar las Navidades con nosotras y con los chicos, ¿no?
-Claramente.
Le doy un fuerte beso en la mejilla y la dejamos marchar, no sin antes abrazar a Leyre. Esperamos a que se despeje la Terminal para volver a casa.
Me tiro en el sofá.
-Ya me aburro.- comenta Leyre.- Echo de menos a los chicos…
Yo asiento.
-Oye, ayer Víctor te pidió salir, ¿no?
Yo me levanto y me sonrojo.
-Sí, pero le dije que no.
Ella me mira suspicaz, con ese brillo peculiar en sus ojos verdes.
-Eso es que ves que tienes una oportunidad con Daddy Direction.
Yo le tiro un cojín a la cara y me río histérica.
-Ya me gustaría…- respondo.
Comemos y me conecto al ordenador. Enciendo el Skype, y tengo una llamada. Descuelgo al instante al ver la persona que me la envía.
-¡Liam!- exclamo cuando le veo en mi pantalla. Sigue tan guapo como cuando se fueron.
-¡Lali!- responde él con entusiasmo.
-¡Lali!- añade Niall, que aparece y se sienta al lado de Liam.
-¡Niall!- le saludo. Empiezo a pensar que somos un poco idiotas.
-¿Cómo estás, chica de las magdalenas?- me pregunta Niall.
-Aburrida… Esta mañana se ha ido Amanda, y os echamos de menos…- les cuento. Ellos me miran con cariño.
-Tranquila porque… ¡hemos convencido a Paul para ir a comer juntos dentro de dos días!- grita Liam.
Yo sonrío.
-¿En serio? ¿Dos días? ¡Fantástico!
-¿Ves como al final se pasaría rápido?- me replica Liam. Yo le saco la lengua.
-Eso es porque hemos estado ocupadas con el cursillo de inglés…
-¡Ah sí! ¿Cómo os ha ido? ¿Hay algún otro español?
-Sí. Nos tocó en un grupo con una francesa, un italiano, y una chica española y uno español.
Niall pone morritos y me lanza besitos en un soplo.
-Dicen que los italianos son muy guapos…- murmura. Yo me echo a reír, y Liam le fulmina con la mirada.
-Es bastante… guapo.- respondo. La verdad es que Francesco es muy guapo.
Niall pone los ojos en blanco.
-No tanto como yo…- suelta en tono engreído. Liam y yo soltamos una carcajada.
-Eso ni lo dudes, Nialler. Tú eres insuperable.- le comento.
Estamos un rato más hablando. Leyre también se une a la conversación, y luego aparecen Zayn, Harry y Louis a hacer el tonto. Estamos toda la tarde hablando, hasta que ellos se tienen que ir a una firma de discos y se desconectan.
Cenamos y nos vamos directas a la cama, dejando que el pensamiento de que en dos días les volveremos a ver nos inunde por completo.


-¿Se puede saber por qué ha sido tan grosero?- pregunta Leyre con furia.
Yo sacudo la cabeza.
-Déjale. Si se cree que voy a arrastrarme, lo lleva claro.- le respondo.
Hoy al llegar a clase, hemos ido a saludar a Andrea y Víctor. Andrea ha sido amable y efusiva, como siempre, pro Víctor ni se ha dignado a dirigirme la palabra, ni siquiera una palabra. Sólo ha cruzado un seco ‘’Hola, Leyre’’ con ella, pero conmigo nada. Yo creo que es por lo que le dije el otro día, pero… Ha estado dos días simpático, como siempre, pero de repente deja de dirigirme la palabra. Yo pensaba que mi rechazo no afectaría a nuestra amistad, pero se ve que sí.
Aunque en cuanto llegamos a la puerta del Nando’s, la preocupación se esfuma.
Hemos quedado con los chicos en 10 minutos. La verdad es que llegaron ayer, pero les dijimos que descansaran y pasaran el jet-lag, y deshicieran sus maletas sin prisa.
-Tengo unas ganazas enorrrrrrrrrrrrrmes de verles.- canturreo mientras salto de un lado para otro.
-Yo quiero tocarle los rizos a Harry YA.- dice Leyre. Yo la fulmino con la mirada, y soltamos una carcajada.
De repente, vemos como un familiar coche gris aparca a un par de metros de nosotras. Nosotras lo miramos expectantes.
El primero en salir es Niall. Salta del asiento de atrás y corre hacia nosotras. Leyre se queda bloqueada, mientras que yo me lanzo hacia delante y salto a los brazos de Niall.
No parece que mi efusividad le moleste, sino que le agrada.
-¡LAAAAAAAAALII!- me grita al oído. Yo río histérica y me seco un par de lágrimas.
-¡NIAAAAAAAALL! –respondo. Me separo de él y le agarro la cara entre las manos.- ¡No has cambiado nada!
Él se echa a reír.
-¡Pero si sólo hemos estado fuera una semana!
No oigo lo que me dice después, porque sale corriendo a saludar a Leyre, y yo sólo puedo mantener la mirada en la persona que se acerca corriendo hacia mí.
Como si de un acto reflejo se tratara, o como si un cordel tirara de mí, salto hacia esa persona, que me recoge en sus brazos y me hace girar.
Liam se ríe mientras damos vueltas.
-¡Hola, pequeña!- me saluda. Yo casi no le escucho. El sonido predominante es el bochornoso sollozo que crece en mi garganta.- ¡Te eché de menos!
Louis se une a nuestro abrazo.
-¡Laura!
Yo sonrío y le doy un beso en la mejilla a cada uno.
 -Yo también os eché de menos.
Termino de saludar a Harry y Zayn, y entramos a comer. No paramos de hablar y reír en todo momento. Ellos nos cuentan lo que han hecho en EEUU, y nosotros les contamos nuestra rutina en Londres.
El móvil de Niall no para de ir de un lado a otro, y nos hacemos cientos de fotos.
Alguien llama al móvil de Harry.
-¿Sí?- contesta él.- Sí, papá.- dice en tono irónico, y cuelga.- Paul, que en 10 minutos estemos listos.
-Puaj.- se queja Louis.- Yo quiero estar más rato con vosotras.
-No le llevéis la contraria a Paul, u os prohibirá quedar con nosotras.- le replica Leyre, burlona.
-Eso no lo puede hacer.- repone Liam, poniendo una mueca.
Al final ellos se van otra semana entre Manchester, Liverpool, Dublín… Y no tienen tiempo de quedar, ya que no pisan Londres en ningún momento. Nosotras seguimos con la rutina de la universidad, y Víctor sigue con su agenda de ignorancia contra mí, aunque yo ya paso de él.
Empezamos el curso de periodismo, y lo llevamos bastante bien.
Cuando vuelven los chicos, volvemos a quedar para comer. Nos pasa como cuando volvieron de EEUU: exageramos demasiado y lloramos. Mucho. Demasiado. Seguimos estudiando, quedando con los chicos, y los días pasan, y pasan, y pasan…
Sí, pasan. Pero junto con ellos, todo es mejor. Con One Direction, todo es posible.

WEEEH! Reencuentro con los chicos, y momento incómodo con Víctor. En el próximo capítulo... Liam le dice a Laura que... CHAN CHAN CHAAAN, os voy a tener con la intriga hasta el domingo MUAJASJASJASJASJAS ADIÓÓÓS! :) x
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